domingo, 21 de abril de 2013

IV Domingo de Pascua

Jn10,27-30

En aquel tiempo, dijo Jesús:

Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano.

Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre.

 Yo y el Padre somos uno.



 
 
PASTOR Y REBAÑO: LAS TRAMPAS DE UNA IMAGEN
Por Enrique Martinez Lozano.
 
Parece indudable que dos mil quinientos años con esta imagen del pastor en la tradición judeocristiana han dejado su huella en el imaginario colectivo cristiano. No niego que, en algunos casos, la imagen del pastor –y la alegoría que lleva su nombre, en el cuarto evangelio- ha podido despertar y alimentar sentimientos de confianza profunda en Dios y en Jesús.
Pero los inconvenientes no han sido menores. Me gustaría detenerme en ellos, para crecer en lucidez acerca de los riesgos que encierra y que, en no pocos casos, se han materializado en formas concretas que van en dirección opuesta al mensaje de Jesús, que proclamaba la libertad de la persona y la exigencia de vivir la autoridad como servicio: “Sabéis que los que figuran como jefes de las naciones las gobiernan tiránicamente y que sus jefes las oprimen. No ha de ser así entre vosotros. El que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor; y el que quiera ser el primero entre vosotros que sea el esclavo de todos” (Mc 10,42-44). Al hilo de esta palabra de Jesús, quiero señalar las trampas que percibo en el uso de la imagen del pastor dentro de la iglesia. No digo que siempre se viva así, sino que existen riesgos.
Para empezar, se trata de una imagen anacrónica, que a nuestros contemporáneos, tan alejados de la vida campestre y pastoril, no les dice nada.
Pero hay algo más grave, que se cuela muy sutilmente, y que juega a favor de los intereses de las autoridades religiosas, que no dejan pasar la ocasión para presentarse como “pastores”. Es claro que se trata de una palabra que no necesita más añadidos: el “pastor” es el que sabe, el que dirige, el que está por encima, el que controla y el que, llegado el caso, castiga. No debe ser casual que la palabra “obispo” provenga del griego ἐπίσκοπος (“episkopos”), que significa “vigilante”. Es cierto que también puede ser el que dé alimento, aunque eso es susceptible de generar otra dependencia todavía peor.
Pero la imagen del “pastor” no solo repercute negativamente en el modo de entender el papel de la autoridad, sino que contamina también la visión que el propio creyente tiene de sí mismo y del grupo religioso al que pertenece.
Porque lo que conduce el pastor son “ovejas”: basta introyectar esa imagen para favorecer una actitud y un comportamiento “borreguil”, que puede llegar (ha llegado) a delegar su responsabilidad en manos de la autoridad.
Ahora bien, como nada (aunque lo vivamos inconscientemente) es gratis, el “borreguismo” tiene que buscar otras compensaciones o “ventajas” que satisfagan a la persona que se ha sometido. Y ahí aparecen varias.
La primera ventaja es la sensación de seguridad que aporta. Es sabido que los humanos tenemos tanta necesidad de sentirnos seguros, que somos capaces de renunciar incluso a la libertad (y a la libertad de pensar y de decidir) con tal de ahuyentar el fantasma de la inseguridad.
Aporta también una sensación de contarse entre “los elegidos”, los que son del “redil”, frente a aquellos otros que andan desorientados en su error. Esto parece otorgar un cierto estatus de superioridad que no es difícil advertir en los círculos religiosos.
De esa posición que se considera privilegiada –aunque luego se añada que la fe es un don gratuito-, se derivan otros “tics” que tienden a deformar también gravemente el núcleo espiritual que se quiere vivir.
El primero de ellos consiste en confundir su religiosidad con la espiritualidad, como si el suyo fuera el “camino cierto”, y todo lo demás no pasaran de ser autoengaños, que se toleran, pero que se miran con una cierta superioridad desde la actitud paternalista de quien se cree en posesión de la verdad.
Otro tic característico es el aire más o menos proselitista –aunque solo sea expresado en la fórmula: “tenemos que dar testimonio para que otros crean”- que se deriva de aquella creencia, y que se “cuela” incluso en no pocas presentaciones de la llamada “nueva evangelización”.
Desde ese mismo lugar, parecen arrogarse nada menos que el poder de dar carné de verdaderos creyentes a quienes ellos deciden. Hasta el punto de que, en casos extremos, no tienen empacho en proclamar que quien no cree como ellos se halla fuera de la fe de la iglesia.
Si a todo esto unimos un cierto aire de victimismo cuando las circunstancias no les son tan favorables como desearían, obtenemos expresiones que producen vergüenza ajena: “Hoy no está de moda creer”; “no se valora el cristianismo”; “es una sociedad vacía”; “solo existe la religión a la carta”; “los creyentes somos perseguidos”…
A mi modo de ver, esos tópicos revelan prepotencia e ignorancia. Por un lado, porque en muchos casos ha sido la propia institución religiosa la que ha sembrado lo que ahora cosecha. Por otro, porque el declive de una forma de religión institucional no significa el hundimiento de la vivencia espiritual. ¿O acaso eran más espirituales las personas en la Edad Media, cuando era obligatorio asistir a misa, que en la actualidad?
Quizás sería bueno dejar la imagen del “pastor”, abrirnos a la palabra de Jesús, válida para todos nosotros (“el Padre y yo somos uno”) y asumir su forma de vivir a favor de las personas, abandonando toda forma de religión exclusivista, que parece recordar –añorar- las maneras del nacionalcatolicismo.

sábado, 20 de abril de 2013

INVOCACIÓN A LAS MUJERES DE LA BIBLIA

 


Mujer feliz de otoño en el parque con los brazos abierto  Foto de archivo - 8262815

Que Eva nos dé la esperanza para escoger la vida y conservarla después de perder el paraíso.
 
Que la mujer de Noé nos conceda el arte de saber guiar a las criaturas de la tierra.
 
Que recibamos de Sara la fe para seguir su sueño por el desierto y creer que lo imposible es posible.
 
Que Rebeca nos ayude a vencer la opresión de la costumbre.
 
Que Lía nos dé aguante y constancia en la soledad.
 
Que Raquel nos enseñe compasión y amor hacia nuestros hermanos y hermanas, para aligerar su dolor.
 
Que aprendamos de Dina a correr los riesgos de romper el aislamiento y buscar la amistad con otras gentes.
 
Que Rahab nos enseñe a abrir las puertas de nuestra casa y de nuestro corazón a los extranjeros, a los diferentes, y a entender la buena nueva que nos traen.
 
Que Miriam nos ayude a encontrar siempre palabras de gozo, alabanza y bendición.
 
Que Débora nos ayude a ver a Dios marchando siempre delante de nosotros y a tomar la palabra con valentía.
 
Que con Ana tengamos la audacia de pedirle a Dios lo imposible.
 
Que junto con Rut sepamos conservar lo mejor que nos dejaron nuestros mayores.
 
Que Judit nos anime a participar en los caminos de la liberación de nuestros pueblos.
 
Que Isabel, la madre de Juan Bautista, nos enseñe como hacer fértil lo que parece estar estéril.
 
Que María, la madre de Jesús, nos muestre el fruto bendito de su vientre.
 
Que la mujer cananea nos regale su osadía, audacia y libertad.
 
Que como la Samaritana volvamos a casa anunciando que Jesús nos ha devuelto el sentido de la vida y nuestra dignidad.
 
Que con María Magdalena no tengamos miedo a amar ni a pedir perdón.
 
Y que con ella y las otras mujeres sepamos anunciar a Jesucristo resucitado a pesar de las incomprensiones que podamos encontrar en el camino. Amén.

 

 

           

           

viernes, 19 de abril de 2013

 
TOD@S SOMOS DIFERENTES pero IGUALES

 

Mujer y hombre, macho y hembra, carnívoro o herviboro, o los dos de todo

Negr@ y blanc@, amarillo, rojo, azúl,verde...o todo a la vez o un poco depende

De pie, a cuatro patas, encorvados y tirados pa´lante o unas veces una cosa y otras, otra.

Acuático, terrestre, por aire, o uno o dos o tres...,responda uzté!

Dependientes, pendientes de, autónomos, trabajadores para otros, parados, ninis

Especial, normal, superdotado, mitá-mitá,

Discapacitados para algo, capacitados en algo

Partidari@s, apartidistas, democráticos-antidemocráticos, dictatoriales, liberales, conservadores, progresistas

Religios@s, no religios@s, presbíteros, laic@s

Violentos, pacíficos, pacifistas, ni chicha ni limoná, maltratadores, víctimas

 Machistas, feministas, muy hombre, mucha mujer, ni uno ni lo otro, un poco de uno y un poco de otro

Ric@s, pobres, los del medio, los de arriba, los de abajo, los del margen, los de dentro, los de fuera

¿Alguna cosina más?

 
 
Somos como gotas de agua. Cuando se ve desde esta perspectiva no hay ninguna diferencia. Somos agua dentro del oceáno. Las dualidades dejan de existir.

La perspectiva cambia cuando pensamos que somos grandes olas que se comen a las pequeñas, comparamos, chocamos con otras por creernos poderosos, superiores...los mejores

Cómo sería si pensaramos que en realidad somos iguales, agua. ¿Remaríamos hacia al mismo lado?

 
 
 

jueves, 18 de abril de 2013

DISFRUTAR DE LA VIDA





Un rico industrial se horrorizó al ver a un pescador recostado tranquilamente contra su barca y fumando en pipa.

-¿Por qué no has salido a pescar?-le preguntó el rico.

-Porque ya he pescado bastante hoy-le respondió el pescador.

-¿Y por qué no pescar más de lo que necesitas?-insistió el industrial.

-¿Y qué iba a hacer con ello?-preguntó a su vez el pescador.

-Ganarías más dinero-fue la respuesta-. De este modo podrías poner un motor a tu barca. Entonces podrías ir a aguas más profundas y pescar más peces. Entonces ganarías lo suficiente para comprarte unas buenas redes, con las que obtendrías más peces y más dinero. Pronto tendrías para tener dos barcas...y hasta una verdadera flota. Entonces serías rico como yo.

-¿Y qué haría entonces?-preguntó de nuevo el pescador.

-Podrías sentarte y disfrutar de la vida-respondió el hombre rico.

-¿Y qué crees que estoy haciendo en este preciso momento?-respondió el satisfecho pescador.


A veces, inmersos en la vorágine de la vida, nos perdemos lo más valioso de la existencia. Disfrutar de lo que se nos da gratis.

miércoles, 17 de abril de 2013


CONSUMIR
CONSUMIDO
CONSUMIENDO


Yo consumo
Tú consumes
El y Ella consumen
Nosotr@s consumimos
Vosotr@s consumís
Ell@s consumen


¡ATENCIÓN AL VIDEO!


    


Despilfarramos lo nuestro y lo de los demás. Generamos toneladas de basura, producimos daños medioambientales, daños morales y sociales: No olvidemos que el 20% de la población mundial consume el 80% de los bienes, de forma que ese 80%  malvive con el 20% restante. Así aumenta la diferencia cada día entre ricos y pobres.
En conclusión: consumimos de forma irracional, insostenible e injusta.
José Luis Sampedro decía con su mente lúcida "el mercado es el gran corruptor, de cosas y de valores". Excluye cada vez a más miembros de la sociedad. Lo estamos viendo con los desahucios en nuestro país. Salgamos de la trampa demagógica que lleva a creer que el consumidor lo es en el ejercicio de su libertad, y que el mercado lo que hace es responder a sus necesidades y deseos.
Cáritas propone cambiar nuestro estilo de vida, invitandonos a vivir con sobriedad:
"Vive sencillamente para que otros, sencillamente, puedan vivir".
 
" No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita" (San Agustín)

¿Algo que decir?

martes, 16 de abril de 2013

CARTA AL PAPA FRANCISCO DE DOLORES ALEIXANDRE, teóloga












 


Hermano Francisco: nunca pensé que me dirigiría así a un Papa, pero como en tu saludo inicial no nos llamaste “hijos e hijas” sino “hermanos y hermanas”, siento que tengo permiso para hacerlo. Y me sale también un tú, aunque llenísimo de respeto, porque no me imagino llamando de usted a un hermano de verdad y el vos argentino no me va a salir.

En el diario “La Nación” del 14 de Marzo he leído que tu elección “ha resultado balsámica” y me ha parecido un adjetivo perfecto para calificar lo que nos está pasando desde que nos saludaste desde el balcón, con aquel tono en el que se mezclaban la timidez y la confianza. Primer efecto balsámico: te vemos distendido y hasta bromista (¡qué maravilla, un papa con sentido del humor…!), sin dar en ningún momento la impresión de estar abrumado por el peso de esa responsabilidad agobiante y desmesurada que los Papas se han ido echando sobre los hombros, como si les tocara a ellos solos encargarse de toda la Iglesia universal. Como si no existieran los otros Pastores, como si el pueblo de Dios fuera un fardo con el que cargar y no una comunidad de hombres y mujeres capaces de iniciativa y con deseos de participar y de colaborar, como soñamos con el Concilio.

Tú, en cambio, estás consiguiendo comunicarnos la convicción de que ese camino que comienzas lo vas a hacer acompañado por todos nosotros. Qué manera tan franciscana por lo sencilla y tan ignaciana por su lucidez de señalar un nuevo estilo eclesial. Porque si lo que deseas es que se nos reconozca por la fraternidad, el amor y la confianza, empiezan a sobrar y a estorbar (hace tiempo que a bastantes ya nos estaban sobrando y estorbando…) tantas conductas, prácticas y costumbres en las que se han ido confundiendo la dignidad con la magnificencia y lo solemne con lo suntuoso. Resulta una sorpresa balsámica sentir que ahora te tenemos como cómplice en el deseo de ir cambiando esas usanzas e inercias que nadie se decidía a declarar obsoletas y ante cuya incongruencia habían dejado de dispararse las alarmas. No son cuestiones irrelevante, son indicadores que revelan una preocupante atrofia de los sensores que tendrían que haber puesto alerta, hace mucho, de que estaban en contradicción con los usos de Jesús. Así que bienvenida sea esa tarea que emprendes de volver a la frescura del Evangelio y a la radicalidad de sus palabras: ya nos estamos dando cuenta de que, en lo que toca a los pobres, no vas a darnos tregua.

Comienzas tu camino en momentos de extrema debilidad de la Iglesia: lo mismo que aquel joven que huyó desnudo en el huerto, a ella le han sido arrancadas las vestiduras con las que se protegía: secretismo, hermetismo, ocultamiento, negación de lo evidente. Pero es precisamente ahora, cuando aparece desnuda y despojada ante la mirada enjuiciadora del mundo, cuando se le presenta inesperadamente una ocasión maravillosa: la de revestirse por fin, únicamente, del manto de la gloria de su Señor.

Nos has confiado la tarea de sostenerte con nuestra oración y en estos momentos estoy pidiendo para ti unas cuantas cosas: paciencia ante el rastreo que la prensa está haciendo de tu pasado y que es una consecuencia de lo que dijiste a los periodistas: “Habéis trabajado ¿eh?, habéis trabajado…”. Pues eso, se han crecido y siguen trabajando. También pido que no te agobien más de la cuenta las expectativas descomunales que estás despertando y que te sientas muy libre (y muy hábil también) para elegir a quienes creas que pueden ayudarte en el gobierno de la Iglesia, aunque suponga un ERE para la curia.

Vas a encontrar muchas piedras en ese camino: críticas, resistencias y hasta zancadillas así que, siguiendo la recomendación de tu preciosa homilía el día de San José, trata de custodiarte un poco a ti mismo. Y por si no aciertas del todo, que se ocupen de ello las santas de la Iglesia de Roma: Cecilia, Inés, Domitila, Tatiana, Agripina, Demetria, Martina, Basilisa, Melania, Anastasia, Digna, Emérita, Martina, Sabina.

Han ido a buscarte casi hasta el fin del mundo y ha sido un acierto: gracias por haber aceptado quedarte, sin poder volver a recoger tus cosas. Menos mal que los zapatos que llevas parecen cómodos.

Muchos nos sentimos ahora responsables de rezar por ti, aunque no seamos de tu diócesis y nos alegra saber que estás también encargado de velar por la Iglesia universal. De pronto, está recobrando sentido llamar Papa al Obispo de Roma.

Que el Señor te bendiga, te guarde y derrame sobre ti el bálsamo de su paz.


Dolores Aleixandre RSCJ+

lunes, 15 de abril de 2013

¿QUÉ COLOR TIENE LA ESPERANZA?