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lunes, 12 de agosto de 2013

A CÁNTAROS



Tú y yo, muchacha, 
estamos hechos de nubes 
pero ¿quién nos ata? 
Dame la mano y vamos a sentarnos 
bajo cualquier estatua 
que es tiempo de vivir 
y de soñar y de creer 
que tiene que llover a cántaros. 
Estamos amasados con libertad, muchacha, 
pero ¿quién nos ata? 
Tu en tu barro dispuesto, 
elegido tu sitio, preparada tu marcha. 
Hay que doler de la vida hasta creer 
que tiene que llover a cántaros. 
Ellos seguirán dormidos 
en sus cuentas corrientes de seguridad. 
Planearán vender la vida 
y la muerte y la paz. 
¿Le pongo diez metros, 
en cómodos plazos, de felicidad? 
Pero tú y yo sabemos 
que hay señales que anuncian 
que la siesta se acaba 
y que una lluvia fuerte, 
sin bioencimas, claro, 
limpiará nuestra casa. 
Hay que doler de la vida, hasta creer, 
que tiene que llover a cántaros.

¡DESPIERTA!




sábado, 3 de agosto de 2013

VOLVERNOS AMOR






Eso que en el otro te molesta tanto…,
que tanto te irrita, tanto te descentra…,
al extremo, a veces, de hundirte en el llanto
es adentro tuyo en donde se encuentra…

Cada vez que piensas: ¡qué falso! o ¡qué necio!,
¡cuánta hipocresía…! o ¡cuánto egoísmo!,
vas pagando, amigo, un muy duro precio…,
porque al que etiquetas ¡es siempre a ti mismo!

Si eso así no fuera, no reaccionarías
de esa forma abrupta…, de ese modo airado…
Y es que en un recodo de tus energías
“algo” en ti resuena muy agazapado…

Quizás tú te digas: ¡pero no es verdad…!
¡En esos defectos no me reconozco…!
Podré tener otros, pero ¿falsedad? ¿cinismo?
¿maldad? ¿ser cruel… o ser hosco?
… …
Ahora la vida te posibilita
que en el que está enfrente puedas contemplarte.
Y eso que te indigna…, y eso que te irrita
¡es lo que más tienes TÚ que perdonarte!

Y al pasar por alto el defecto ajeno…
¡es a ti el que otorgas divino perdón!:
Notar en el otro tan solo lo bueno
cura las heridas de tu corazón…

Cuando ya no juzgas… ¡tampoco te juzgas!
Cuando no condenas… ¡ya no te condenas!
Y al dejar, entonces, de repartir culpas…
la vida se vuelve más dulce y más plena…

Porque al perdonarte… ¡cambia tu mirada!
Y al mirar al otro…, ¡lo ves diferente…!
¡Y ha sido tu vida la que fue cambiada…
gracias al espejo que tuviste enfrente…!

Y es que somos parte de una misma “cosa”….
Somos ese santo… y aquel pecador…
Y somos la espina… y somos la rosa…,
Y es nuestro destino ¡VOLVERNOS AMOR…!


Jorge Oyhanarte

sábado, 15 de junio de 2013